Capítulo V:
Una península en aguas tormentosas
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Ingreso: 06/10/25
A manera de estímulo para ese espíritu de lucha y resistencia que la producción ha tratado de dar como mensaje esencial del encuentro, el tercer día de conferencias continuó integrando las participaciones de artistas amigos con las alocuciones correspondientes al día, alternando entre cada participante, extractos de los temas en cuestión. Así, los acordes de la guitarra, el bajo y el charango, a las que paulatinamente fueron uniendo sus hilos cadenciosos, la flauta, el saxo y un agudo violín, anunciaban la llegada de la señora música con una nutrida presencia de grupos musicales.
Es entonces que, mientras los sentidos se encandilaban entre estrofa y estrofa y el punteo de cuerdas se esmeraba en que la narrativa melódica se afiance, las palabras iban adquiriendo matices y ritmos introspectivos entre los cantantes y ese parafraseo que llama a despojar la conciencia de los atavíos distractivos que la tecnología ha traído consigo. A involucrarse en temas que a la propia juventud compete, pues en tiempos de frivolidad y deterioro moral del estado de gobernanza, ellos y solo ellos podrían preocuparse de su futuro.
Así, con una amenaza climática oscilante dando impresiones de falsa calma que hacen bajar la guardia, mientras el 'feikismo' engorda sus teorías negacionistas: los temas relacionados al cuidado de la tierra y sus recursos naturales (la génesis del equilibrio climático), completan una tetralogía de ensueño que haría sonreír a la misma "Madre Tierra", junto a los tres sentidos básicos que los oídos, ojos y poros, se encargan de fusionar.
Es cuando Lara decide hacer un acápite acerca del sermón del cardenal, y lo hace tratando de concitar la atención a través de su gran capacidad de improvisación con la guitarra -lo que sin querer a la postre desató una suerte de competencia entre los artistas y sus instrumentos más identificatorios-, y tal cual el carismático prelado, lo hace sin dejarle un solo mendrugo regado a la hipocresía:
"Solo quiero acotar algo a lo expresado por el padre Pedro. Así como no hace más cristiano al que lo pregona a voz en cuello, si no es coherente con sus actos, si no miente a ultranza, si no excluye con prepotencia, si no mata con insanía, así asista puntualmente cada semana a los templos, y ore y cante con fuerza; del mismo modo, no basta llamarse patriota y querendón de la patria, con solo envolverse en la blanquirroja o cantar asimismo a voz en cuello las estrofas del Himno Nacional, si tampoco aquí se es coherente con lo que se pregona. Antes hay que respetar lo sagrado en esos dos símbolos que suelen estar muy unidos en los lemas de las instituciones. A la patria no se le puede amar si no se respeta su institucionalidad, su orden básico establecido para la convivencia de sus gentes: su Constitución, y los derechos, libertades y la justicia que de ella emanan, y a la que solo la decencia es capaz de custodiar firme e imparcialmente".
Y así una vez despojada de todo indicio de indignación, sin mayores preámbulos, la guitarra comienza a cobrar vida en manos de Lara Tuesta, y si bien la introducción tiene un tono que los asistentes -que a estas alturas colman la totalidad del amplio ambiente-, parecen reconocer: la suave y sentida melodía que hace de introducción y difiere mucho del ritmo movido que han estado ensayando a manera de coro, sume en total silencio el improvisado proscenio bajo la inmensa lona verde que sirve de techo y atenúa el intenso sol de Primavera. Y sin inmutarse ante uno que otro grito aislado en los pisos superiores que fungen de plateas, el inicio melodioso de la primera estrofa promete una fusión de géneros que no tendrá reparos en ser mayoritariamente complaciente.
Intro:
Aún no amanece en
mi habitación,
y no puedo evitar
extrañar tu llegada;
imagino tu última silueta
en la pared,
sus tonos de satén azul
devorándose
la noche.
Pero me asola el temor,
si un día dejaras
de volver,
a asomarte a mi ventana,
sin que tu solo amago
de luz,
devuelva los colores al
ambiente sombrío
y lentamente a ese palpitar
en solo de tambores,
una sus tonos el
silbido del silencio.
Mas siento que no estoy
tan sola en mi desvelo,
entre tantos otros que
esperan,
el juego de luces
tras las cortinas;
y como el concierto que
se resiste a terminar,
vuelvas una y otra vez
a romper el murmullo
en coros de aquiescencia
y cadencia
hasta el amanecer,
rezago de la noche
Pero ahí estás
a la hora pactada,
mi guerrero dorado,
encendiendo todo,
en mi habitación.
Y ahí estás,
devorando cada
amago de sombra
en sus esquinales,
y en mi corazón.
Siempre exacto,
siempre atento,
trepas por mi cama
con esa audacia de
siempre,
la recorres de punta
a punta,
hasta tomar posesión de
mis ojos
y seguir tu ascenso
dejando solo luz en
el cuarto.
al volverte a ir,
siempre exacto,
siempre atento
(Intro instrumental)
FeliskinFeliskin'nShain
FeliskinFeliskin'nShain
[Es cuando en una muestra de su gran conexión con el público, apenas una mirada al escenario es suficiente para, al unísono y de manera coordinada, permitir la entrada sincronizada del instrumento por naturaleza, humano: el silbido afinado que, una vez acoplados desde todos los frentes, alternan una y otra vez ese coro que las cuerdas de Lara se encarga de que no suene repetitivo con sus improvisados quiebres melódicos extendidas hasta el infinito. Hasta que un nuevo movimiento de cabeza, señale el cambio de estrofa]
Sea soleado, sea lluvioso o
simplemente gris;
no hay mañana a mi ventana,
que no merezca un sí;
una mirada un quid,
una sonrisa un tris;
no hay mañana a mi ventana
que no merezca un sí.
Y ese trinar desordenado
como un despertador,
el soundtrack afortunado
para iniciar feliz,
un bostezo un tic,
un duchazo un tac,
es la suave melodía
de un nuevo amanecer,
persuadiendo a la pereza
que ya llegó su fin,
al espejo un quid,
al reloj un tris,
y de nuevo a la rutina,
y la confinación,
[De nuevo otro movimiento de cabeza, esta vez para el resto de la banda, y vuelve una ronda adicional de estas estrofas, para, una vez más retomar el hilo melódico, mientras ese jaspeado blanco azulado de luces que pintó el escenario al inicio de la jornada, la inunda una vez más anunciando la nostalgia de la madrugada próxima a su final que los rostros en blanco y negro de las pantallas, saben muy bien aprovechar]
Y una vez mas, te veo partir
no puedo evitarlo,
me asole la nostalgia;
Pero hay otros claustros,
a abrir a tu luz
otras ventanas,
otras paredes tenues;
otros brotes, otros botones
que incitar a abrirse a la vida.
y debo ser comprensiva
para no sucumbir,
y saltar al camino
a verte partir.
Mas atado estas
como en un hechizo,
a volver cada amanecer;
y acariciar mi rostro pasmado,
empañar mis ojos, y
regodearte en ellos
[y en mis labios],
antes de volver a partir,
cada mañana,
con la promesa mía
de no dejar persianas
ni cortinas cerradas,
menos nubes de desánimo
o tristeza
en mi habitación vacía
[Intro]
FeliskinFeliskin'nShain
FeliskinFeliskin'nShain
Apenas he visto dejar
tu último lumen de luz
[en mi ventana]
cierro mis ojos e intento
seguir tu rastro fino
[desde mi ventana]
y puedo ver desde mi encierro
apurando tu retorno;
[a mi ventana]
ese rubor muy propio tuyo
que tiñe todo en rojo
[hasta mi ventana]
Al cruzarte con la luna;
madre del silencio,
el desvelo,
que fiel a su estilo
de ama de sueños
y de vigilias,
cantará canciones
de cuna
adoptando como coros
al afecto y
al embeleso,
ese amor encubierto
que cual brazo
impalpable sobre
el hombro,
completa el retrato
a cuerpo entero.
De la noche encandilada,
que invita a una sonrisa;
una mirada en sincronía
sin fin, a los ojos,
que el azul del amanecer
cómplice,
se resista a terminar,
cautivado.
[Solo de zampoñas y flautas al final]
[Inicio con intro melódico]
Y una vez más en
las praderas,
jueguen los follajes
al viento,
se abran los pétalos
de la rosa al zumbar
de las abejas,
que mi promesa es
velar porque la vida
persista
en esa alfombra
siempre verde
que bienviene
tu llegada,
Y al son del canto
de estomas y
lenticelas
y sobretodo de mi nueva
imagen tuya,
Sea el verde también,
ese color tan propio,
la recepción, a mi nueva
incumbencia.
[Continúa un solo de flautas hasta el final de la estrofa,
mientras un coro multicolor declama en voz alta, el
estribillo de juramento y lealtad al hogar de todos]
¡Aquí estoy Tierra madre,
de tu lado,
ya no más has de estar sola
en tu lucha,
hoy tomo juramento por
mi vida,
que es la tuya,
por ese aire puro que
de tus hojas
emanan,
como briza que acaricia,
que casi puedo sentir
su suave murmullo
a mis oídos;
Juro por que esa agua
clara que brotan de tus
entrañas,
nunca más sepan
el sabor de la
muerte;
que nunca se tiñan
del color del
estío!
¡Hoy hago acto de
conciencia de esta
lección de amor
sin condiciones;
que si Dios creó este
Paraíso fue para
amarlo,
y respetarlo;
y en reciprocidad,
como todo hogar,
sean sus moradores
sus celosos guardianes:
mas nunca,
espectadores de su
propia destrucción!
¡Hoy salgo a recorrer
tus senderos de vida,
a recuperar el antiguo
vicio de marchar
al aire libre;
a sentir tu brisa
refrescar mi sudorosa
frente;
a llenar mi pecho de tus
aromas florado
mentolados;
a envolverme de calma
con tus melodiosos
trinos.
Hoy me reconcilio
de tí y todo
ese paisaje de
vida que enternece
y devuelve la ansia
a mis sentidos, y
por vez primera,
hace que mi alma
se asome a mi pecho
sobrecogida!
[Continúa solo de flautas]
[Se hace presente el coro de voces como preámbulo al ingreso de la
soprano que, agregando matices de coloratura inca, empalma y
reemplaza al coro de silbidos]
FeliskinFeliskin'nShain
FeliskinFeliskin'nShain
¨[Continúa en la pág. 11]
Por: Rodrigo Rodrigo
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