Capítulo V: Una península en aguas tempestuosas
Página: 2
Diciembre 8, 2023 l 01:44
Actualizado: septiembre 16, 2024 l 02:11
Lucero al alba
Parafraseando ese dicho popular que alude al camino de destrucción y muerte dejado por el paso de los hunos de Atila en su ruta de "aridización" del suelo por donde los cascos de sus caballos pisaban; la ultra conservaduría peruana, apenas ya con una institución como obstáculo para terminar de derruir la Democracia en el país (la Junta Nacional de Justicia), a partir de cuyos despojos tomar control del Poder Judicial, y desde éste, el principal ente de custodia electoral, el Jurado Nacional de Elecciones: sólo un hito en la historia de la resistencia ciudadana, insistente y desgastante, que nazca desde una insumisa rebeldía de los rezagos de honestidad institucional, y sea apoyada con denuedo por la ciudadanía en un solo afán, preservar la democracia, sería capaz de impedir una consecución fácil de esas pretensiones totalitarias, por parte de una ultraderecha desbocada empeñada en envilecer el espíritu humano y hacer de las instituciones, antros de putrefacción y clientelaje que den soporte a su catastrófica impopularidad ciudadana.
Si bien las predicciones señalaban un gobierno eminentemente constitucionalista para el inicio del último septenio del armisticio climático, ello no implicaba esperar con los brazos cruzados. La democracia es una construcción constante y una reparación incesante de sus estructuras, y con mayor razón cuando estas son blanco de algún fenómeno avasallador de características mostrencas, tan o más destructivas que el paso de un aluvión en tiempos de inanición y ausencia de prevención.
En aras de un deslinde histórico sin embargo, que libere la figura de Atila de esta comparación forzada, con un comportamiento puramente irracional de las hordas congresales peruanas, más equiparables con el proceder de sus caballos -aún cuando todavía quedasen las riendas que los exculparan también a estos-; habría que añadir que el líder huno, cuya figura ha sido satanizada como la de un cruel bárbaro desde una perspectiva romana con muy pocos argumentos en que respaldar su propio legajo de conquista y crueldad: aun así tiene perennizado un lugar privilegiado en el poema germánico, "El cantar de los Nibelungos", y no precisamente empeñado en exaltar aquella reputación rústica, que a decir de los historiadores, fue más bien opuesta. Un personaje culto que dominaba varias lenguas, incluído el Latin y el Griego, algo imposible de atribuir a esos verdaderos bárbaros de la educación, la cultura y la decencia, que tras las elecciones de 2021, hacían de placeras en un hemiciclo peruano destinado al debate de ideas y de planteamientos hipotéticamente trascendentales para el país.
<<Todo lo necesario para el arraigo del pesimismo y el escepticismo, es cierto, pero no olvidemos que apenas somos testigos de lo que es capaz el paso de los caballos desbocados sobre suelo fértil; de ese daño irreparable perviviente al paso tronador de pezuñas y dientes sobre sus huéspedes esenciales: una frágil estructura ornamental que aun en su estado silvestre, esplende en colores, fragancias, y halos de paz que incita su verdor dominante>>. Así de pronto habló Lara Tuesta, una joven estudiante arequipeña que en medio de una andanada de críticas a la crisis política, social y económica a la que era conducida el país, supo alzar desde un megáfono, una voz distintiva de entre la multitud, para luego ser invitada a subir al estrado a pedido de la gente.
<<Recalco, el paso. Un tránsito que si bien deja una aureola de destrucción y desconcierto entre los sobrevivientes; solo imaginemos que se quedasen; que establecieran sus potreros sobre los vestigios de aquel suelo ya bastante asolado por los embates del atraso y la parálisis, para que venga el sitio, el confinamiento y una espera indigna del fin>>.
<<Soportar la primera arremetida con estoicismo, es un único indicio de impavidez que no podemos darnos el lujo de acompañar a ese desconcierto, más si tenemos un futuro que defender, y un enemigo mayor contra quién luchar, que no es precisamente esa manada que corre de aquí allá, y relincha cada vez que se da de bruces contra la puerta. Es la inanición el enemigo a vencer, y el tema evadido, y es crucial reponerlos en la agenda, en nuestra propia agenda. Porque no son estos decrépitos mezquinos e indolentes a quienes se les va truncar el futuro si no logramos estabilizar el clima>>.
<<Esa es la madre de todas las crisis, la crisis del clima, y tenemos que posicionar el tema como el principal en la agenda, junto a sus protagonistas. Si a estos literales perros de hortelano no les interesa el mañana y sacan provechos apurados y saquean despensas en vez de hacer algo que los redima, por lo menos para esa posteridad inmediata que tanto les obsesiona, allá ellos, pero nosotros no podemos, no tenemos derecho a dejarnos ganar por la desesperanza. Si bien son pocos los países liderados por humanos conscientes los que tienen las cosas claras respecto de a qué objetivos llegar en sus planes de inversión hacia una matriz energética 100% limpia; hoy que el mundo parece sumergirse en las aguas pasmadas del anacronismo y la conformidad, solo un acto de lucidez y ferviente anhelo de supervivencia, nacido a partir de una mancomunidad de voluntades, acaso individuales, nos sacudirá de tanta parálisis>>.
<<No quieren oír, narrémosles en voz alta la historia de terror que se avecina; la ficción catastrófica hecha realidad. No quieren ver, demostremosles las evidencias claras que ya son hechos en todo el mundo: los ríos se secan, las lluvias escasean drásticamente haciendo que los cultivos se pierdan y las cosechas mermen ostensiblemente, pero ponganselos en negrita, esto no es circunstancial. Díganme los más mayorcitos en este recinto: ¿alguna vez oyeron, o vieron imágenes de ríos que se secan en la Amazonía?>>.
<<La falta de lluvias o su exceso son las primeras consecuencias radicales del efecto invernadero que no permite que la radiación solar salga de la atmósfera, y en su camino de intensificación, harán su parte sin miramientos y a ritmo y potencia cada vez mayor producto de la acción humana. Por lo tanto no sirve otra cosa que tomar la iniciativa ahora, a partir de una sencilla pregunta: ¿qué estoy haciendo yo para contribuir con mi supervivencia? Al margen claro está, de los gobernantes de turno, que han demostrado cuán dignos de desconfianza son, atrapados como se hallan entre los manglares de sus apetitos personales e ineptitudes perpetuas>>.
<<Y en esa priorización de objetivos lo primero que debemos hacer es, atrapar en una pirámide imaginaria nuestras desesperanzas, y colocarlo en un lugar visible de nuestra conciencia, de modo que nos recuerde, que más allá de las miserias y egoísmos de nuestra casta política, a quienes ni el futuro de su propia progenie parece importarles, está ese enemigo mayor a vencer. E ir pensando -o forjando-, en quienes habrán de liderar esta cruzada por la supervivencia en los años que nos quedan para poner freno a esa inestabilidad climática, sin olvidar, que los liderazgos se construyen en base a conductas, iniciativas y trayectorias; no se inventan con discursos falaces, como aquellos que han terminado por desnaturalizar la palabra cambio>>.
<<En segundo lugar, hay que desbaratar el origen del desasosiego. Para ello basta hacerse dos preguntas puntuales: si el problema es la pérdida de credibilidad en la democracia que tanto se alude en estos tiempos: ¿hay verdaderamente demócratas en el poder hoy, para dar por válida esa acepción? Y si el problema de la desesperanza es ese ensañamiento del clima, irreversible o no -a estas alturas de tanta exacerbaciôn evidente, es irrelevante insistir en cuestiones semánticas, y atacar las causas de un sobrecalentamiento que crece, bajando drásticamente los índices de contaminación: ¿la solución será poner al negacionismo al mando? ¿Al literal incendiario del bosque?>>.
<<Con una gavilla de rapaces atrapados entre las elucubraciones de su propia sobrevivencia en el poder, a quienes poco les importa las señales y las predicciones de un futuro escalofriante; en esas tantas e incansables formas de ser retratados, capaces de sacar provecho de los plazos restantes y arrasar en una comilona final como si de la última mesa del buffet se tratase; está claro, si no les interesa la búsqueda de bienestar de las poblaciones a las que dicen representar, mucho menos les merecerá interés un proceso de deterioro climático tan evidente, máxime si su negacionismo no es gratuito, por los intereses comunes que comparten con la industria extractiva contaminante. No solo es una cuestión de tacto ausente, es una pérdida total de conciencia de sus actos>>.
<<Si nos ciñésemos a tantos mensajes proféticos que hasta el propio Cristo enfatizó, ¿acaso los tiempos de entidades ajenas poseyendo a una considerable masa creyente, es obvio sin que el portador fuese consciente de ello, no estaría haciendo metástasis ya? Tanta mentira salpicando los sermoneos de un conservadurismo hipócrita no puede ser normal. El odio, la segregación, el fanatismo y la inhumanidad haciendo lo suyo, mientras la corrupción y un engranaje 'legal' que proteja a la criminalidad organizada desde la hacinación en el poder, da muestras de una decadencia total a la cual es arrastrado el país>>, es entonces que Lara, visiblemente sentida, hace una pausa.
En efecto, en ese trecho corto de tan solo una década pendiente, literalmente de lucha intensa para evitar que el mundo inicie el colapso, y lo que es peor, además de la negación, con la ignorancia, la inmoralidad y la frivolidad al mando; estaba claro que no involucrarse no era una opción, y al hacerlo, había que comenzar desde la raíz: recuperar la capitanía e intentar estabilizar la nave. Si hasta ahora era una cuestión de votos encumbrar a cualquier nimiedad en el poder, llena de mediocridad y arrogante bandidaje, había otra pregunta que sobrevolaba en el ambiente desde mucho, y nadie tomaba la iniciativa de poner en el debate: ¿por qué no cuajar ese 90 por ciento de rechazo ciudadano en un proyecto político más asequible a la gente, cuya sola decencia de sus integrantes sea ese dedo índice que gatille su respaldo mayoritario? Su presencia devolvería esperanza y credibilidad a un sistema político, no tanto por su estructura en sí, siempre perfectible -pero en buenas manos-; sí por esa degradación que la ha llevado hasta límites insospechados, y que si cundía la náusea, mucho ayudaba el hecho que, aun quienes estaban en el deber de hacerle frente en el plano político -sin importar que los tiempos de efervescencia ciudadana no estuviera en su máximo esplendor-, se habían tomado la licencia de hacerse a un lado ante el hedor avasallante.
Por: Rodrigo Rodrigo
Todos los derechos reservados