Sí era el Paraíso
Capítulo V: Una península en aguas tenebrosas, pág. 6
Ingreso: Agosto 15 de 2024 ! 00:11
El clima se une a la lucha
Visiblemente emocionada ante un hilo de nostalgia que irrumpe de pronto, su rostro se enciende dejando entrever en el brillo de sus ojos, un pardo claro que contrasta con ese azabache profundo de su pelo, herencia de su madre, una migrante puneña radicada desde muy joven en la Ciudad Blanca, cuyas historias a la hora de dormir -siempre girando en torno de ese pequeño jardín que a manera de cerco circundaba su precaria casita alzada a las faldas del Misti-, despertaron en ella, muy temprano, esa pasión por la conservación de los bosques que ahora la han llevado a ser parte en el panel principal de debates en torno al tema del efecto invernadero organizado en esa ciudad. Se decía entonces, como a lo lejos resaltaba ese verde jaspeado de multicolor en medio de tanta ausencia básica como el agua, lo cual era motivo de comentarios entre los pobladores, y no faltaba aquel que comparaba el espectáculo con el verde azulado de la Tierra en medio del estío de los demás planetas de nuestro Sistema Solar.
Es Lara y está de regreso en su universidad tras un breve periplo por la ONU, hasta donde llegó invitada tras ese memorable discurso que improvisara el verano último, en una conferencia que no tenía idea que entre sus auspiciadores estaba ese organismo. Los múltiples debates en torno al cambio climático organizados por Naciones Unidas, las mas importante de las cuales se dan en las COP (Conferencia de las Partes) que se realizan anualmente, pese al esfuerzo no ha logrado aún ese consenso esperado entre los países, en especial de los más contaminantes, mientras el tiempo avanza inexorablemente.
<<Que terso tu cabello_le ha gritado alguna compañera suya que la ha obligado a tomar una pausa un tanto abochornada_, como lo haces>>, acota alguien mas desde otro rincón del amplio patio circundado por esa suerte de balcones hoy convertidos en plateas ante la gran asistencia de oyentes que a último momento obligara a los organizadores a cambiar de escenario, inicialmente programado en el auditorio.
<<¿Quieren saber como así tengo el cabello sedoso y docil?_responde Lara tratando de improvisar e integrar el tema al debate sin perder la hilación_, pues es simple, cada mañana al levantarme le canto a mi pelo cuando me peino>>, contesta esbozando una sonrisa.
<<¡Ahhh!>>, se oye en coro entre las chicas que hacen mayoría entre la concurrencia y son responsables de haber hecho tendencia en las redes su paso por Naciones Unidas.
Y no mentía Lara. Ella tenía la tesis comprobada de que los fragmentos vivos de un todo que es la vida -unos con más respuesta sensitiva que otros-, eran capaces de responder a los estímulos humanos. El hecho de que algunos de ellos como las plantas, no tuvieran autonomía de movimiento, no quería decir que no tuvieran respuesta al trato, aquella consideración y bienquerencia que enciende hogueras de reciprocidad, qa veces imperceptibles, pero que luego desatan en manifestaciones de retribución una petición o simple deseo. Como una floración inusitada o un crecimiento peculiar de alguna flor silvestre, solo por citar a una especie.
<<Cual es la canción_ vuelve a interrogar la misma voz que inició el alboroto, ¡Siii, cántala!>>, añaden desde diversos puntos del llano.
En realidad no es una frase lanzada al azar ese pedido, pues ellas saben que tiene una bonita voz que mas de una vez la ha puesto en práctica en algún karaoke, y mas allá de una aparente broma, quieren oírla cantar. Tras una mirada disimulada con los organizadores, Lara decide escribir algo ilegible en el teleprompter, lo que añade mas desconcierto a la platea.
<<Bien, hagamos un pequeño preámbulo, pero hagámoslo juntos ¿estamos? Haber donde están las damas, sigan conmigo: "Feliskin, feliskin inshai", las veces que les indique, y cuando de la señal, los varones siguen esta otra melodía, pero con el silbido, ¿entendido?>>
<<¡Siii, lo que tu digas>>, responden en coro, entablándose una conexión que Lara no podía desaprovechar. Si la empatía era tan importante para lograr cruzadas inimaginables capaces de cambiar estados de cosas establecidos, antes había que lograr que el mensaje, esa chispa que encienda el juego de luces en el cielo, llegara, pero de manera concernida.
Tras varias rondas que tuvo que complementar con tonadas y acordes improvisados, viéndose en la necesidad de pedir esa guitarra suya que cual si fuera una prótesis la acompañaba a todos lados, para ayudarse con las melodías, finalmente dio por terminado el "concierto".
<<Bien, hasta aquí el recreo, ahora a lo nuestro>>, dice con aires de solemnidad exagerada.
<<¿Ahhh, es todo?, ¿Y las letras? ¿Y que significa ese coro?>>, se oye replicar aquí y allá.
<<¿Alguna vez alguno de ustedes ha tenido un sueño que linde con la objetividad? No, no es así, entonces no me pregunten el porqué, ni el significado de las letras. Una mañana desperté de pronto con ese combo de letra, melodía y acorde, y simplemente no quise que se perdiera y lo guardé_ dice, y acota enseguida_, pero si esta misma audiencia se mantiene en las 3 sesiones programadas por la organización, les prometo que no solo tendré la canción concluída para ese día, sino que traeré algunas canciones más que tengo por ahí para amenizar la clausura. ¿De acuerdo?>>, dice y de inmediato cambió de tema.
<<Saben que Dios no está en todas partes como dicen, ¿verdad?_ señala a manera de provocación intentando retomar el hilo del discurso inicial, y replica antes de obtener alguna respuesta_, porque Dios es todas partes en donde milagrosamente halla su hábitat la vida, por lo tanto, cada centímetro cuadrado de tierra y cada plántula que emerge de ese ínfimo espacio para después convertirse en alimento, medicina o un árbol frondoso que nos prodigue de sombra en verano, es él siempre dispuesto a proveer>>.
Como guiados por un impulso misterioso, ias miradas asoman los jardineles que penden de los balcones del edificio, señal que ya tiene la atención puesta en las coordenadas perfectas, esa imagen compartida que cual un gigantesco audiovisual, llenará de énfasis cada detalle que el hilo argumentativo del discurso, sugiera.
<<Una circunferencia de, digamos unos 3 metros o más de diámetro de sombra, no será mucho hablando en términos globales, pero asociados a los índices poblacionales de todos los países, bastarían para hacer exhalar un suspiro de alivio a la Tierra, de saberse resanada en parte del impacto de las áreas depredadas, a partir de mini bosques inventados en algún lugar aledaño, o simplemente llenando de árboles las orillas de las calles, que como efecto inmediato hiciera que el transeúnte ocasional tuviera una caminata fresca en pleno verano>>.
<<Pero claro está, pensando en un efecto global de toma de conciencia respecto de la inmensidad de las zonas depredadas, y el convencimiento de que, si bien esto no va a solucionar el problema, la sola intención de dar freno a ese índice de radiación solar que no ha cesado de crecer, en especial en la última década, el solo hecho del reconocimiento del hogar de todos de nuevo en la consideración humana, ya sería un respiro y una predisposición a la retribución>>.
La amazonía sin embargo, donde las hordas depredadoras avanzaban arrasando con todo lo que representaba actitud civilizada y rasgo de humanidad, y considerada un obstáculo para esa necesidad del lucro inmediato y sin restricción, mucho menos resarcimiento, vía la extracción de recursos, la succión hasta el agotamiento de los suelos: era fiel reflejo de esa desconsideración, paradójicamente atribuyéndose la misión de llevar "civilización" a zonas inhóspitas, mientras sembraban el terror, la destrucción y la muerte, y propiciaban la reacción de los pueblos nativos -aunque en total desventaja con el armamento moderno de la criminalidad-, custodios a su suerte de las para entonces, apenas nominativas reservas protegidas que nunca merecieron esa dedicación especial de sus enunciados de creación, lo cual no sólo fortaleció el conflicto en detrimento del medio ambiente, sino que permitió el avance de las redes criminales, creando zonas liberadas y todo lo que ello conlleva cuando se cierran los ojos a la realidad a la espera de milagros inmerecidos.
Esa misma Amazonia, un lugar imaginadamente revestido de vegetación frondosa y ríos desbordantes de agua y especies -en los que según cálculos recientes a diario se talan áreas del tamaño de ocho estadios de fútbol-, para finales del invierno del 2023, con una estaciôn inusitadamente cálida que sobrepasó en 10° Celsius la media invernal de 24 grados con picos de hasta 40 grados en algunos estados brasileños: comenzó a registrar el mismo y tenebroso problema del resto del planeta: ríos dejando una estela de muerte y desolación ante el arrecio de la sequía. El agua comenzaba a mostrar con bastante anticipación, un periodo de crísis aguda que ya comenzaba a convertir el líquido elemento en el bien más buscado y caro, dándose inicio a graves conflictos entre los moradores de los pueblos involucrados.
O entre los grandes productores agrícolas, con atribuciones particulares por sus relaciones con el poder, y los pequeños productores de pan llevar, en ese afán de aquellos, de acaparar la poca agua existente. Tal es el caso de Chile, por citar uno de los países más afectados por efectos de las altas temperaturas en la región -junto con Uruguay-, con el agravante de ser un importante exportador de aguacate en el mundo. Como su nombre lo presiente, un cultivo de gran consumo de agua en su producción, en un país literalmente desértico.
Con una media de la temperatura global alcanzada en 2023, de 1,4° C por encima de la era preindustrial, declarada por la Agencia Europea Copérnicus para el Clima; un mes de septiembre más cálido que todos los septiembres desde el fin del periodo pre contaminante; pero un Julio asimismo, el más cálido en promedio de todos los meses juntos: la situación ya comenzaba a tomar un cariz apremiante, mucho antes de lo proyectado.
<<Quiero, en este inicio de mi alocución, resaltar una frase que espero sirva para ayudar a tomar conciencia real de una situación climática que a diferencia de la crisis política que vive el país, no tiene algún grado de coerción del poder que constriña una necesidad de acción: la amenaza de que la crisis climática se agrave y afecte los aspectos más elementales de nuestras vidas, como la alimentación, y es obvio la producción de alimentos, es real y está más cerca de lo que se cree. Pero la buena noticia es que todavía estamos a tiempo de parar esos efectos extremos, que iran mas allá de ser meros desastres estacionales y focalizados>>.