Capítulo V: Una península en aguas tempestuosas
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Ingreso: 11/07/25
<<Érase una vez un mundo en donde la nada cobró vida -dirá el relato en algún rincón de este universo vasto-, el silencio en música para el espíritu errante y la luz y aun la propia sombra, en movimiento que dejó pasmados al polvo y la tormenta>>.
<<De horizontes y direcciones hacia donde se dirigieran los instintos, como en una pandemia virtuosa, todo fue contagiado de ese color y esa profusión que instiga la vida; que insinúa e inspira solo armonía, cuidado, pero sobretodo, esas ganas de existir que desata el entusiasmo generado; y una evolución mancomunada, con una de sus especies -a propósito y con ese propósito-, dotado de una capacidad mental si bien incipiente, cuyo potencial sería la clave para estar a la altura de los desafíos y planes de un cosmos en constante evolución>>
<<Pero ganado por el hastío, la individualidad y la indiferencia, la vida sucumbió ante la desesperanza, y como la mano trémula de un pintor macabro en un arranque de la más sombría de sus inspiraciones, de sendas pinceladas opacas, la Tierra fue unida a la uniformidad pálido-estival de nuestro Sistema Solar, nuestra Vía Láctea>>, así rompe el hilo de su presentación, Lara, en este inicio de cierre de conferencia, haciendo una pausa recitada mientras es secundada por un coro instrumental melódico, que desde mucho antes de la hora pactada, con esa suerte de afinamiento armónico controlado que alternan sus graves y agudos mientras hallan el sonido favorito que conecten oído y alma, ha ido incorporando matices a la suave melodía que llama a la asistencia mientras expresa, todo lo diferente que planea ser este tercer día.
<<¿Pero será una vejez natural la que haya determinado ese final, y tras una honrosa brega contra toda amenaza de un cosmos muchas veces hostil, fuéramos finalmente derrotados? ¿O lo fuimos antes de siquiera haber tenido el coraje de hacerle frente, en principio, a ese involucionismo decrépito que decidió por nosotros a pervivir en la ignorancia y la depredación de un ítem tan esencial para la vida como era el medio ambiente y su función básica de regulación de la vida?>>.
De pronto, a la banda sonora y sus matices armónicos, una vez alcanzada la afinación exacta, una serie de reconocidas melodías alusivas a ese deterioro de la sensibilidad que ha propiciado la emergencia que vive la humanidad, con la infaltable “Imagina” a ritmo de guitarra y flauta, encuentra las miradas entre maestros y estudiantes que al unísono, dan fin a las breves tres horas de clase. Es ese tan mentado "Al Tercer Día" que desde el día anterior, ha corrido como reguero de pólvora entre afines a la temática, incluso más allá del claustro universitario, que no pocos de ellos, estudiantes y profesores, harán de su participación directa en la clausura, parte de su evaluación curricular, en particular en las materias ligadas a las artes y las ciencias ambientales.
I
"¿Adonde fue a parar aquel
humano prodigioso,
parte fundamental de la
naturaleza,
del principio?
¿Adonde, aquella mata esencial
de planta florida,
capaz de echar fragancias
a voluntad, y
apenas con un destello de conciencia
y otro de avenencia
en el impalpable,
capaz se supiera de
ahuyentar a monstruos
y hedores de la tarde
que amenaza con su gris
dantesco?"
[Es la voz en off que irrumpe repentinamente en la escena, mientras una serie de estudiantes de arte escénico y otros géneros afines, de manera coordinada, inician participación entrando y saliendo del escenario]
"Hablo de tí
y parece que hablara
del enemigo
cuando las flores del campo,
florero en mano,
vienen a mi a contarme sus peripecias,
con el pedúnculo sediento,
las hojas más verdes
que nunca
y el capítulo poniendo
en apuros a la propia reina de flandes verde
y sus diámetros
jurásicos".
"¿Que no te siguen?
¿Alguna vez les pusiste
buena cara?,
¿Cuando solaz dormitabas
entre la hierba
con ei sol de antaño
jugueteando a la sombra
de los gigantes alisos
sobre tu rostro?
¿Ese cómplice apañador
a quien antes podías
mirar a los ojos
sin que un escalofrío
te hiciera voltear
la mirada?"
¿Alguna vez, intentaste
dibujar de reojos
un perfecto ángulo recto
con su corola,
y tras una reacción óptica
persuasiva,
te quedaras prendado
de esa llamarada dorada verdaderamente de llanos
y fondo azul cielo,
en los ojos?"
"Cuantas veces volviste
al origen tras la gran
migración, el éxodo;
oh el apartamiento;
la enemistad, la demarcación de
fronteras;
para que puedas afirmar,
tan suelto de huesos,
que ese sol de campos
silvestres
y sus parientes citadinos,
de tamaños, tonos y
formas inimaginables,
no te siguen?"
"¡Cuantas!
Cuando todo lo que tenías
que hacer,
era mirarlos fijamente
mientras dormitabas,
casi casi engullido
por los frondes de su suave
tapiz mullido,
y al despertar vieras
con sorpresa,
aquel pedúnculo en pie
puntillas,sobrepasando
los propios límites de la inflexibilidad".
"Luego dos, luego tres,
y cientos de ellos
desafiando con
sincrónica mirada
el embate del sol
de ígneos;
solo para que creyeras,
y entonces comprendieras,
y mascullaras
enternecido, de los siglos
de inutil ruptura
e incomunicación" (Hominis asteraceae)
[Un nuevo género escénico experimental ha encontrado un nicho apropiado en el acto, para hacer debut y prueba de ensamble junto a los audiovisuales panorámicos paisajistas que pueblan las múltiples pantallas, y la voz cuyo presencia marca la oscilante ruta. Son una serie de múltiples rostros en expresión escénica que se unen en sincronía armónica al oscilar rítmico de la cadencia musical y declamativa].
II
"El híbrido,
aquel eslabón en el vergel
arrasado,
tal y cual el que habita
prendado a uno de sus lados
mientras trajina;
el más vulnerable de la
cadena;
supo ser consciente,
muy temprano,
de la precariedad de su paso
por el arrabal de la barbarie,
el canibalismo,
la alevosía,
la insaciabilidad.
Sea por su bisoña aparición
post uterina,
sea por su repentino despertar
del coma pandémico de la indiferencia;
consterna aquel primerizo
en el arte de la
supervivencia
y su andar a tientas,
cuando el poniente demarque
el límite indefectible
de sus dominios
y caiga la noche.
Quien sabe larga y penosa
noche;
quien sabe evanescente,
aniquiladora obscuridad
que solo deje al vacío
como sucesor de la
especie;
al silencio como su
mentor desvivido".
"Deja que el ave en vuelo
rasante,
explore los confines
de tu cuerpo mimetizado
en la hierba;
deja que pose su sonda táctil
sobre el montículo de tu
rodilla.
Permite que palpe
la textura del nuevo injerto
en sus nuevos dominios,
con suaves picoteos
y pellizcos descendentes.
Deja que corone su ascenso porfiado,
y una vez sobre tu pecho,
sincronice tu respirar
contenido
y el ritmo pausado de tus
latidos,
con ese aletear peculiar
del buen fiar
que nunca más será lejano,
casi inexistente,
aquel trino potente
que habrás de buscar
con la mirada".
"Deja a tus ojos nublarse enternecidos,
al ver caer cual granizo
de bellotas sobre gras
esponjado,
a los torpes críos del nido;
confiados, juguetones y algo traviesos;
copos de almíbar resbalados
del cielo sobre terreno
fiable;
semillas precoces de
buena cepa
sobre tierra fecunda.
No respires,
no permitas que quede un solo rincón de su nuevo hábitat
sin explorar,
despreocupados,
atrevidos;
centímetro a centímetro
hasta sentirlos posar,
bolitas de peluche picudo,
sobre tu rostro
encandilado".
"Deja a sus tonos subir
la escala a su antojo,
desde el rojo carmesí de la tarde
que muere,
el gris de la noche
que llega,
y ésta que se asienta
a sus anchas
envolviéndolo todo
con su satén azabache,
hasta ese azul acaecedor
de buenas nuevas
que uniforma
la espera".
"Deja que una vez desatada
en ansias,
y una que otra contrita sensación
de nuevo amanecer,
el arribo final del botón dorado
en el horizonte decida,
si valió la pena tanta espera,
con ese tiempo
literalmente pisándonos
los talones".
"Deja que imágenes
dignas de un cuadro
surrealista
den cobijo a tu sueño,
con sus ríos exageradamente azules,
o sus campos eriazos cubiertos
de verde lluvioso,
que ni el tiempo
ni los tiempos
están para tenebrosas
pesadillas paralizantes,
aun en el propio antro taimado
de la inobjetividad".
"No permitas que los monstruos
del mundo real
coerzan tus sentidos.
Avanza entre sueño y sueño,
que no hay en ellos
abismos insalvables
ni honduras traumatizantes
que detengan tu avenir;
que al despertar,
los engendros que se alimentaban de tus
miedos,
al no tener a quien espantar
con sus ridículas sábanas
de punta roma;
enjutos de huesos y devorados
desde las gónadas
por sus propios cancerberos,
la obsolescencia y la
recurrencia,
en una escena propia
de la rueda inapelable de los tiempos y sus
vencimientos,
sean estos devueltos
al infierno de los poderosos
de Dante,
fiel a los ciclos,
obsecuente con
lo prescripto".(Una ruta alterna [Tras el matorral])
III
"Sueño que despierto de un largo sueño.
No hay más gigantes bamboleantes en el azul
límpido,
que saluden con su juego
de espejos mi arribo
inopinado;
no hay mas fuego incandescente
en las colinas adyacentes
a mis restos yacentes,
latentes;
solo un colchón humeante
de maleza combustente,
que la lluvia anómala ha calado
a mis espaldas”.
Y brotes, y más brotes sin fin
en cada radio colindante.
Brotes que se empecinan y
pelean por no dejar
un solo milímetro
de su sustento,
sin sombra;
ávidos del producto de su codiciada
obsesión,
tras largo hibernar en el ocaso
de su antaña estancia
biunívoca:
grueso bocado de tierra mata
fragante".
"Sueño un nuevo camino
que dibuja su ruta
entre los montículos
de esa nada en incólume
presencia,
y ese revolotear de cenizas
que agitada por un débil
torbellino,
avizora la nueva
incertidumbre.
Ya sin piedras a los lados
ni cunetas ni árboles domados señalando el destino;
apenas con unas huellas asimétricas
dejadas atrás,
y un ilegible rastro,
ligero y denso a la vez.
Ya sin ventarrones ni riadas
en contra haciéndolas
invisibles aun antes
de que fueran reflejadas
por el iris,
con qué enardecer tanta
calma".
“No hay fuerza alguna
sobreviviente,
ni nada sobre la cual,
habiéndo tomado dominio la
desolación,
asentar la cabeza
una vez alejada la amenaza,
que cual el soldado enemigo
que yace del lado de
su víctima,
acaece también exhausto
el peligro.
Solo un rezago de adrenalina
queda, cristalizada
en mi pierna buena
ayudando a la otra a no
quedarse atrás,
en esa travesía
incierta hacia la nueva
mitosis" (Combustión interna [In vivo]).